Sunday, April 19, 2009

Caen 85% ganancias de las 500 mayores firmas de EU en 2008: Fortune

Caen 85% ganancias de las 500 mayores firmas de EU en 2008: Fortune

En el peor resultado en más de medio siglo, los sectores más golpeados fueron el financiero y el automotor.

AFP
Publicado: 19/04/2009 19:53

Washington. Las 500 mayores empresas estadunidenses vieron caer sus beneficios 85 por ciento en 2008, su peor resultado en más de medio siglo, anunció hoy domingo la revista Fortune.

"Los suntuosos beneficios que Estados Unidos registró en los años pasados no fueron parte de un nuevo orden mundial, sino una burbuja que, como el resto, estalló con estrépito. Y menudo estallido", indicó la revista en su última edición.

"Las ganancias cayeron 84.7 por ciento desde el año anterior, (pasando) de 645 mil millones de dólares a 98 mil 900 millones", detalló Fortune, que añadió que 2008 "supuso el peor desempeño en los 55 años de historia de la lista Fortune 500" que reúne a las 500 mayores empresas de Estados Unidos.

Sin dejar lugar a sorpresas, los sectores más golpeados fueron el financiero y el automotor, con pérdidas de 214 mil 300 millones de dólares el primero, de los cuales 99 mil 300 millones corresponden a una sola firma, la aseguradora AIG.

AIG sufrió además la peor caída de la lista, del puesto 13 al 245.

Trinidad: como el G-20, ¿vuelta a lo mismo?

La crisis mundial a la que nos hemos visto arrastrados por la gran defraudación inmobiliario-financiera que estalla en Estados Unidos, que deviene en una crisis global, representa el fracaso del sistema económico mundial, en el que resalta la incapacidad del mercado como regulador de una economía con equidad, y en buena parte un fracaso también del Estado estadunidense, que hoy es cínicamente acusado por algunos banqueros por no haberlos detenido a tiempo y haberles permitido incurrir en conductas y prácticas indebidas, incluso delictuosas.

La crisis se está manifestando en estancamiento económico, en mercados que se achican, crecimiento exponencial del desempleo, astringencia del crédito y de recursos para el desarrollo, deterioro brutal de los niveles de vida de la población, una desigualdad social que se dispara, lo que la hace no sólo crisis financiera y económica, sino de hecho una crisis mucho más amplia y profunda: de civilización, de principios y valores, y en estas dimensiones es que tendrán que buscarse sus soluciones.


La crisis se genera en Estados Unidos y hoy golpea a todos los países, en todos los continentes. Resolverla, es decir, recuperar país por país, y en cada uno de éstos, región por región, las condiciones para el crecimiento de las economías y el mejoramiento sostenido de las condiciones de vida de los diferentes pueblos, no será sólo resolviendo la situación estadunidense ni sólo a partir de acciones de Estados Unidos, pero toda solución global pasará por contar con la participación decidida de nuestro vecino del norte, la nación con la economía del mayor peso relativo entre todas las del globo, y por acciones debidamente convenidas y llevadas a cabo por el conjunto de naciones.

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Recién tuvo lugar la reunión del Grupo de los 20 países que supuestamente son los más desarrollados –de América Latina forman parte del G-20: Brasil, Argentina, y yo me pregunto, objetivamente, ¿por qué también México?, con un cuarto de siglo de estancamiento económico, incapacidad para generar los empleos que la población demanda, caída de los niveles de vida, insuficiencia y baja calidad de los servicios educativos, de salud y de seguridad social pero, en fin, ésta es la realidad y México es parte del G-20.

Desde América Latina y el Caribe se ha querido ver la reunión de Londres como un antecedente de la Cumbre Interamericana de Trinidad y Tobago, que estará comenzando ahora para concluir el día 19. El cónclave de Londres –del pasado 4 de abril– despertó grandes expectativas que se consideraba proyectarían hacia nuestra región, sobre todo en relación con lo que pudiera plantear el nuevo presidente de Estados Unidos para resolver la crisis: la de cada quien y la que abarca a todos.

Se esperaba que la reunión del G-20 tratara sobre la restructuración, reforma y nuevas normas para regular el sistema financiero global –para evitar que repita prácticas especulativas y delincuenciales como las que desencadenaron la crisis actual–, sobre reglas de cumplimiento obligatorio respecto de la transparencia de las operaciones financieras, sobre la forma de proporcionar liquidez a la economía real y compromisos de mayores inversiones para la creación de empleos, preservación de los existentes y fortalecimiento de los sistemas de seguridad social. Se esperaba que pudieran definirse acciones concretas de solidaridad de los países de mayor desarrollo hacia los más necesitados, para que la brecha entre unos y otros no siga profundizándose.

Si algo de esto se trató, fue un tanto por encima, con poco reflejo hacia la opinión pública mundial, y nada se dijo de quién pagaría al final los graves y ya muy altos costos sociales, políticos y económicos que la crisis está ocasionando por todo el mundo, pues en buena parte la discusión se centró en que Estados Unidos pretendía una mayor dependencia de los demás países respecto a su dólar, un dólar que imprimen y multiplican a su solo juicio, mientras el resto buscaba evitar que se dieran bienes tangibles, reales, como contrapartida de un dólar cuyo único respaldo es la palabra del Estado estadunidense. Al trabarse la discusión entre los económicamente poderosos, para mantener los buenos modos y como acuerdos principales, se convino la creación de uno o dos grupos de estudio, o sea, quédense las cosas como están y a ver qué pasa hacia adelante.

Lo tratado entonces en Londres deja al sistema financiero mundial prácticamente sin cambios, ni en sus instituciones ni en sus formas de operación.

Se acordó, ciertamente, elevar los recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI), haciéndolos llegar al billón de dólares. Ello representará nuevas aportaciones de las potencias económicas, pero también sacrificios extraordinarios de las economías medianas y pequeñas para cubrir las cuotas que les correspondan, mermando esos recursos a sus posibilidades de inversiones nacionales.

Ese billón, por otro lado, se destinará a préstamos que hará el FMI y que tomarán sobre todo las naciones endeudadas, para que principalmente paguen los débitos que de otro modo no podrían cubrir, repitiendo el desquiciante esquema de pagar deuda con más deuda, dejando, por otro lado, que cada quien haga lo que pueda en relación con sus problemas de deterioro social, recesión económica y ebullición política, mientras Estados Unidos se lanza en un amplio programa keynesiano de gasto con déficit, echando a andar su imprenta de dólares, a pesar de su ya impagable deuda de más de 4 billones de dólares con bancos centrales extranjeros. A salvar primero la casa, y los demás, sálvese quien pueda, como en los naufragios.

En esta perspectiva es que se llega a la Cumbre Interamericana de Trinidad y Tobago.

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El ex embajador estadunidense en México Jeffrey Davidow, coordinador del gobierno de Estados Unidos para los asuntos relacionados con la cumbre, refiriéndose a ésta, declaró recientemente que el esfuerzo de Estados Unidos se centraría en el diálogo y la colaboración, para buscar resultados concretos en lo relativo a la inclusión social y a la reducción de la pobreza extrema, y que para alcanzar los fines que en su momento se propusieran, se buscarían distintos agrupamientos de gobiernos, organizaciones no gubernamentales y empresas, así como formas diversas de colaboración, entre las que destacó la de los acuerdos de libre comercio.

Se llega a la cumbre de Trinidad cuando existe ya aceptación general de que los mercados han fallado por haber desatendido los gobiernos su función regulatoria y por no haber cumplido el principio de que los beneficios sociales vayan siempre por delante de los económicos, y cuando existe clara convicción también de que las instituciones financieras no se regulan a sí mismas –la crisis deja ver que se dio la facultad de regular a reguladores que no creían y no querían la regulación– y que en sus operaciones es indispensable una transparencia que hasta ahora no ha habido –información a clientes, a la opinión pública y a las autoridades.

Se llega con el reconocimiento, igualmente, de que se requiere mejor regulación para asegurar la solidez tanto de cada institución financiera como del sistema económico en su conjunto, para proteger a los consumidores, mantener la competencia, asegurar acceso a todos al financiamiento y mantener la estabilidad de la economía.

En relación con la crisis global y queriendo ser optimista, aunque no hay que hacerse ilusiones, para avanzar en el diseño y creación de un nuevo sistema financiero global, hoy indispensable, sería deseable que de Trinidad surgieran propuestas en este sentido trascendentes, como: 1) la suscripción de un tratado mundial para la regulación y el control de los mercados financieros, bajo la autoridad de la ONU, 2) creación de una comisión para la estabilidad de los mercados financieros, 3) otra comisión para el aseguramiento de los productos financieros y 4) registro público internacional de títulos de garantías financieras; propuestas para la creación 5) de un fondo mundial para el desempleo, que estiman especialistas podría iniciar urgentemente con 20 mil millones de dólares; 6) un fondo mundial para refinanciar los créditos de la pequeña y mediana empresa, del orden del anterior, y 7) un fondo mundial para inversión en infraestructura, de 40 a 50 mil millones de dólares, acordándose respecto a estos fondos que operaran a base de donaciones atadas a proyectos específicos, cuya ejecución pudiera debidamente supervisarse, y no concediendo créditos; y la creación también 8) de un nuevo sistema de reserva global; por otra parte, que los gobiernos asistentes tomaran los compromisos de 9) expedir leyes contra la usura, 10) dar transparencia a la operación y establecer condiciones de competencia en materia de tarjetas de crédito y, mediante acuerdos internacionales, 11) poner fin a los paraísos fiscales.

Si realmente un objetivo de la colaboración internacional fuera reducir hasta eliminar las diferencias en las condiciones de vida y las oportunidades de mejoramiento sostenido de los distintos pueblos, y si en verdad se considerara que los procesos de integración económica contribuyen a ello, la Cumbre Interamericana podría plantear sustituir los acuerdos de libre comercio por acuerdos de desarrollo, considerando que los primeros, según las experiencias de su operación, han provocado que se agudicen las diferencias sociales, así como el desmantelamiento y desintegración de amplios sectores productivos, con el consecuente desequilibrio de las economías de menor desarrollo. De hecho, la cumbre podría proponer la suscripción de un gran acuerdo continental de desarrollo, que tuviera como propósitos centrales terminar las asimetrías en las condiciones de desarrollo y niveles de vida de los diferentes países, fijando metas concretas a alcanzar en tiempos determinados en cuanto a empleo, ingreso y equidad en su distribución, educación, salud, cobertura y fortalecimiento de la seguridad social, protección y mejoramiento ambiental, uso de energías no convencionales, echando mano de instrumentos como los fondos de compensación que creó en su momento la Comunidad Europea –que fluyen de los países de mayor desenvolvimiento a los de necesidades mayores– y de la puesta en práctica, gradualmente, según se fuera conviniendo, de políticas comunes en áreas clave del desarrollo.

Entre las cuestiones prácticas, la cumbre podría recomendar que las altas reservas en divisas extranjeras que han acumulado los bancos centrales –más de 80 mil millones de dólares, en algún momento, en el caso de México, una mala práctica general, por cierto, pues al correr del tiempo esas reservas han estado perdiendo valor en términos reales y se vienen utilizando para apoyar a los países más fuertes– se invirtieran en los respectivos países preferentemente para cubrir cabalmente las necesidades de la educación en sus diferentes grados y para elevar su calidad, así como crear y mejorar tecnología y en producción.

Volviendo a la realidad, esperemos lo mejor de la cumbre, aunque, desafortunadamente, creo que sus acuerdos quedarán muy por debajo de lo que América Latina y el Caribe esperaban y necesitan, y de lo que a partir de la solidaridad internacional y en cada país podría hacerse. Por tanto, la lucha sigue.

El necio camino neoliberal Ricardo Andrade Jardí

El necio camino neoliberal
Ricardo Andrade Jardí

El desempleo, en el México neoliberal y usurpado, crece más rápido que la población económicamente activa (PEA). Alrededor de un millón de jóvenes que alcanzaron para el estándar occidental capitalista la edad laboral no pudieron, ni podrán, encontrar, bajo la lógica neoliberal actual, un sólo puesto de trabajo. Más de setecientos mil (700,000) desempleados pasaron a engrosar la gran lista de la desocupación en México y menos de un 40% de los, por ahora, empleados cuentan con seguridad social y puede ser que otra mayoría de ese 60% de empleados, que no cuentan con seguro social, en realidad no cuenten con nada, con ninguna otra garantía de ley.
“La competitividad y el progreso”, que tanto nos ofertan, parece ser la enfermedad y no el remedio. Abandonamos el campo en nombre de la competitividad y nos convertimos en una de las naciones con la “mano de obra”, carne de explotación, para decirlo en castellano, más económica del planeta, maquiladores, sin remedio, despreciamos la investigación científica como motor del desarrollo tecnológico sometiendo todo nuestro (sub) desarrollo industrial y agrario a la dependencia mal sana con los países desarrollados y territorialmente imperialistas. Nuestro retraso tecnológico trajo el deterioro ambiental que hoy ha destruido una considerable e irreparable cantidad de ecosistemas regionales, a la vez que las grandes concentraciones de contaminantes mortales impregnan ya nuestra vida cotidiana: leche materna contaminada con mercurio, triplicación de cáncer infantil y enfermedades respiratorias y sanguíneas crónicas, malformaciones de miembros etc., etc., todo presumiblemente relacionado con los enormes desechos químicos altamente tóxicos. Baste de ejemplo el cloro que la norma mexicana les permite a las grandes transnacionales mal desechar en nuestro subsuelo o directamente en corrientes acuíferas que terminan contaminando también ecosistemas submarinos con todas sus enormes secuelas. Y estas son algunas de las consecuencias más notorias, por no hablar de educación, seguridad, transparencia. En fin, de lo que ha significado la implantación de las políticas neoliberales a las que nuestra administradora clase política se sigue aferrando como receta de todos nuestros males, sin querer ver o, peor aún, viendo la infinita violencia que el sistema genera, sistema que hasta en el corazón mismo del imperio hoy se cuestiona y que en México sólo la más abyecta y mediocre sumisión, acordes con la colectiva ceguera ciudadana, puede explicar su imposición como acto de fe.
Es hora de empezar a ver y cambiar el rumbo y ese nuevo rumbo sólo podrá nacer de este otro lado, del lado de la participación ciudadana, lejos, muy lejos, del quehacer político de las tecnocracias y sus narcisismos representativos que les suponen un poder que no tienen y menos aún son capaces de entender...

Crisis económica lleva a la miseria a miles Prevén tensión social por el desempleo en España

Crisis económica lleva a la miseria a miles
Prevén tensión social por el desempleo en España


Mostoles, España, 18 de abril. Mari Cruz conserva sus anteojos de sol de diseñador sobre el cabello mientras almuerza vegetales y cerdo en una bandeja de plástico azul, en el primer comedor comunitario que España ha instalado para su ejército de desempleados.

“A mis padres les fue mejor”, afirmó la mujer, sentada junto a inmigrantes ecuatorianos y rumanos que fueron despedidos al comienzo de la crisis. “Al menos tenían comida sobre la mesa y trabajos que atender”, agregó.

Con poco más de cuarenta años, ella y su marido Antonio solían cenar fuera todas las semanas en restaurantes. Pidieron que no se usara su apellido ya que se han unido a los cientos de miles de familias en España que quedaron bajo la línea de pobreza.

Estos grupos conforman una generación de españoles que ascendió a la clase media gracias a los créditos baratos de la zona euro y al trabajo bien pagado del sector de la construcción. Ahora estas personas están perdiendo empleos y faltando al pago de deudas, en lo que podría constituir la recesión más feroz vista en un país desarrollado.

Las filas de flamantes edificios de departamentos vacíos, obras en construcción abandonadas y centros comerciales desiertos que rodean Madrid son ejemplos de los problemas de España, una situación que el ganador del premio Nobel de Economía Paul Krugman compara con la de California y Florida.

Sus bancos altamente regulados están sintiendo la presión después de que en el último año se cuadruplicaran las deudas tóxicas, llevando en marzo al país a su primer rescate bancario desde el inicio de la crisis.

“Este lugar no es la respuesta, necesitamos trabajos”, dijo Antonio con furia. El comedor comunitario de Mostoles, en las afueras de Madrid, fue creado por el consejo del opositor Partido Popular para afrontar el 16 por ciento de desempleo.

Se trata del índice más alto de los 27 miembros de la Unión Europea.

España se avecina a un periodo de tensión social en aumento con el fin de los seguros de desempleo para algunas personas desocupadas y con los desesperados que culpan a los inmigrantes por sus problemas o dicen estar tentados a robar en lugar de pasar hambre.

“La crisis está teniendo un efecto devastador sobre la clase media y media baja, que accedió a estándares de vida que tomó por sentado y ahora está perdiendo”, dijo Ismael Crespo, analista político del Instituto Ortega y Gasset.

“El resultado será un incremento del crimen para las clases que no fueron afectadas por el desempleo”, agregó.

Sólo con educación secundaria y sin experiencia fuera de la industria de la construcción, los españoles como Antonio están mal preparados para la economía orientada a la tecnología que el presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, espera levantar en los próximos cinco años.

Mari Cruz intenta que sus hijos tengan una mejor educación que ella, o que al menos permanezcan dentro del sistema con uno de los más altos índices de deserción de cualquier país desarrollado, según la Organización para Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

A Antonio le quedan 18 meses de beneficios de desempleo, pero el seguro ya terminó para José María García Martínez y un millón de otros desempleados. Se espera que este verano se incrementen los delitos menores cuando los beneficios finalicen para otro millón de personas.

El obrero cesante García Martínez dice que no puede contar con otros miembros de su familia y que cada día es una lucha por encontrar trabajo y evitar pasar hambre.

“Si vengo aquí estoy bien, pero si paso hambre empiezo a tener malos pensamientos, empiezo a pensar en salir a la calle a robar”, declaró García Martínez, de 33 años, hablando con una inmigrante ecuatoriana cuya casa fue embargada por su banco.

España ya tiene uno de los más altos índices de pobreza en la Unión Europea, con 8.5 millones viviendo en esa situación, o el 19 por ciento de su población, según el grupo católico Caritas.

El nivel podría ascender a 9 millones el año próximo, dados los pronósticos que dicen que el desempleo superará el 20 por ciento, o los 5 millones de personas.

El colapso en el 2007 del boom inmobiliario de España dejó a familias con deudas del 130 por ciento de su ingreso disponible, comparado con el 60 por ciento al momento del ingreso a la zona euro.

Comiendo cerca, Victorio Sánchez Castillo recién había dejado de pagar las cuotas de su casa de verano en Alicante en la costa mediterránea de España, la cual compró con una segunda hipoteca

En “Calderolandia” la deuda es real Julio Pimentel Ramírez

En “Calderolandia” la deuda es real
Julio Pimentel Ramírez

Los mexicanos debemos de estar tranquilos, ahora, como por arte de magia, nos despertamos en “Calderolandia”, término suave para no recurrir a una denominación escatológica de “mal gusto”, es decir en un país imaginario en el que sus habitantes encuentran fácilmente empleos dignos y bien remunerados, además de no deberle un centavo a los acreedores financieros internacionales, y en el que las miles de brutales ejecuciones sin esclarecimiento y sin castigo son signo de que se le va ganando la guerra al crimen organizado.
En tanto se levanta una gran polvareda por la inminente visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al que la administración calderonista recibe elevando el tono guerrero y optimista, anunciando “buenas” noticias tanto en el ámbito económico como en el de la seguridad nacional, deslizándose por la puerta de atrás que para el próximo año el gobierno ilegítimo pretende aplicar nuevos impuestos en vez de hacer que cumplan con sus obligaciones fiscales los grandes evasores.
En cuanto a la situación de inseguridad generada por el narcotráfico, como en otras ocasiones en que se tienen visitas de personajes significativos, casualmente se logran espectaculares decomisos de armas y capturas de supuestos lugartenientes de los capos de la droga. Buena escenografía para negociar más ayuda de los vecinos ricos del Norte.
En medio de cifras que hacen público el criminal endeudamiento al que condenan a varias generaciones de mexicanos, sin pestañear Felipe Calderón dice que se ha frenado el desempleo y que se han generado cuatro mil nuevas plazas laborales, ocultando que este año se perderá hasta un millón de empleos y que el Producto Interno Bruto decrecerá entre dos y cuatro puntos porcentuales.
En tanto, vemos que finalmente, después de una pasarela política a la que sometió a los gobiernos de los Estados con posibilidades y pretensiones de contar con una refinería, la administración calderonista anunció que la nueva planta de refinación petrolífera, primera que se construye en tres décadas, se erigirá en Tula, Hidalgo, decisión que pudo haber tomado sin someter a un desgaste innecesario a la opinión pública y a aquellos que inocentemente se tomaron en serio el supuesto ejercicio de transparencia democrática devenido en farsa, sin descontar la innecesaria pérdida de tiempo en una inversión que no admite más demora.
Resulta increíble que después de meses de discusiones se anuncie que el inicio de la construcción de la nueva refinería en Tula, cuya inversión será de alrededor de diez mil millones de dólares, está condicionada a que el gobierno de Hidalgo adquiera terreno de 700 hectáreas y lo done a PEMEX. Se afirma que la decisión se sustenta en criterios técnicos y no políticos, pero es inverosímil que seleccionen un sitio en el que no se tienen asegurados los terrenos de instalación.
¿Ya olvidaron lo que sucedió en Atenco, donde los comuneros defendieron sus tierras aún a costa de su vida y su libertad? O ¿una vez más nos están tomando el pelo en medio de un negocio que, seguramente, dejará pingües ganancias a los traficantes de influencias que siempre hacen acto de presencia en estos jugosos negocios?
Cabe señalar, de acuerdo a datos de la Secretaría de Hacienda, que la deuda pública creció de un billón 629 mil 720.6 millones de pesos en 2002 a 2 billones 327 mil 208.3 millones en diciembre pasado, una variación de 42.79%. Los recursos fiscales destinados a cubrir el costo del déficit público entre 2007 y 2008, que sumaron 466 mil 71 millones de pesos, representan una cantidad que duplica el gasto anual en inversión física de Pemex, que este año será de 229 mil 474.42 millones de pesos, según el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2009.
Siguiendo en el campo de las comparaciones, los 466 mil millones de pesos destinados a cubrir el costo de la deuda -es decir a cubrir intereses no a amortizar lo que debemos los mexicanos- podrían alcanzar para la construcción de la refinería de Tula y para otras dos más, al tipo de cambio actual que se encuentra “apuntalado” precisamente por la cuantiosa línea de crédito contratada con el Fondo Monetario Internacional. Claro que esta opción sería posible solamente con un gobierno que aplique un proyecto de desarrollo soberano y con contenido social.
Así vemos que Jesús Reyes Heroles, director de PEMEX, adelantó el anuncio de la nueva refinería, que estaba programada para el 15 de este mes, seguramente para no contaminar informativamente la visita de Barack Obama, de la que el usurpador de Los Pinos espera sacar provecho mediático aunque atrás de los acuerdos que eventualmente se alcancen prevalezcan los intereses geopolíticos del imperio, que bajo el mando de un hombre carismático y probablemente bien “intencionado”, adecua sus políticas a los nuevos tiempos de un mundo que se adentra en un proceso multipolar.

FUERTE CRITICA A LA VISITA DE OBAMA POR PARTE DE ANALISTA POLITICO


http://www.youtube.com/watch?v=YGcTRRO68Y8&feature=player_embedded

Continuará la caída en producción industrial

Pérdida de 10.2% de empleos en el sector; crisis de General Motors añade incertidumbre
Continuará la caída en producción industrial

La recuperación de la industria nacional no se vislumbra en los próximos meses debido el desplome de 13.2 por ciento registrado en febrero pasado, advirtieron los principales grupos financieros del país.

“Dada la magnitud del deterioro de los últimos meses, un pronóstico positivo para la producción industrial es poco probable en el mediano plazo”, advirtió BBVA Bancomer.

Con datos más recientes, el Grupo Financiero Ixe hizo notar que la industria automotriz no dejó de reportar resultados negativos durante marzo ya que la producción cayó 32.4 por ciento a tasa anual y las exportaciones de vehículos retrocedieron 21.3 por ciento.

“Esto confirma que la producción industrial seguirá registrando caídas anuales de dos dígitos para los próximos meses”, indicó. Situación que contrasta con el aumento anual de 8.3 por ciento que registró la producción industrial de China, atribuible al plan de estímulo económico de 585 mil millones de dólares lanzado por el gobierno de aquel país.

Ixe alertó también que la complicada situación que atraviesa la empresa General Motors en Estados Unidos y cuyo futuro será determinante para su filial en México contribuye a que “la incertidumbre para la industria automotriz esté en su punto más alto”.

La situación de la industria ha generado la pérdida de 478 mil 313 empleos formales tan sólo en las ramas de la transformación y la construcción, las principales de las cuatro en el país, de acuerdo con cifras del IMSS y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

En marzo de 2008, un total de 3 millones 909 mil 454 mexicanos tenían un trabajo formal en la industria de la transformación, pero para el mismo mes de 2009 sumaron 3 millones y medio, lo que implica una reducción de 10.2 por ciento en tan sólo un año.

Para la industria de la construcción, la caída de los puestos laborales fue de 7.3 por ciento: 87 mil 576 trabajadores formales perdieron su empleo en el mismo año, al pasar de millón 189 mil 341 trabajadores formales a un millón 101 mil.

Cabe destacar que las cifras del IMSS y STPS sólo se refieren a los trabajadores formales del país, es decir aquellos que cuentan con seguridad social y que en general representan apenas la tercera parte de los 32.2 millones de personas que conforman la población económicamente activa (PEA).

Así, falta esperar que el Inegi informe sobre los trabajadores subocupados, independientes y aquellos contratados de manera informal en las ramas industriales mencionadas que también quedaron desempleados en el periodo señalado.

Por lo pronto, el reporte sobre la industria indica que se acumulan siete meses consecutivos a la baja, es decir desde agosto, lo que implica que el descenso inició desde un trimestre antes de que la crisis financiera impactara a México, ya que en octubre comenzó la devaluación del peso.

La caída de agosto fue de apenas 1.8 por ciento, se agudizó mensualmente y 2008 concluyó con una baja de 5.9 por ciento en la producción industrial, pero casi se duplicó al mes siguiente. El desplome de 10.9 por ciento de enero se acentuó a febrero para cerrar en menos 13.2 por ciento.

En la industria manufacturera la caída porcentual prácticamente se ha quintuplicado en el mismo periodo porque de retroceder 3.7 por ciento en agosto, para febrero el retroceso fue de 16.1 por ciento. Para la construcción el primer golpe fue de menos 1.2 por ciento, pero en febrero cayó 11.3 por ciento.

Ninguna de ambas ramas industriales y tampoco la correspondiente a electricidad, agua y suministro de gas registraron caídas de tal magnitud entre 2004 y 2007, de acuerdo con el reporte del Inegi.

De hecho la construcción y la industria manufacturera sólo tuvieron desempeños negativos en dos de esos 48 meses, en contraste con la minería que llegó a registrar 21 meses a la baja, siete de ellos de manera consecutiva entre entre 2006 y 2007.

Para Banamex la rápida y acentuada caída en la rama manufacturera durante los últimos meses “probablemente podría indicar que la caída en la producción ha tocado o está tocando fondo”, lo que contrasta con las previsiones del Grupo Financiero Invex que considera que es muy pronto para determinar eso.